Cuando el Copy/Paste genera debate
Damián Ramirez | Web, reflexión3 jun 2009

La tecla de la discordia cuando se junta con C y V
Este post lo voy a comenzar con una dedicatoria: para vos B que tanto ponderas, alabas, amas, y todas las palabras adjetivas terminas en ‘as’, al viejo y querido ‘Copy/Paste’, este post es para vos.
El domingo leyendo La Nación encontré una nota de tapa que me sorprendió, pero no por lo escandaloso de las declaraciones de un futbolista por haber perdido un clásico ni tampoco por lo obsceno de las fotos de los político en campaña, sino por un texto que hablaba precisamente de la perdida de los valores, de la identidad y de la originalidad.
Bajo el titulo “Copiar y pegar, la nueva forma del plagio en la universidad”, la autora Silvina Premat les acerca a los lectores una información que para muchos de nosotros nos es novedad: el plagio, hurto, afane o como quieran llamarle al robo descarado de ideas vía internet. El mal uso de internet como machete digital y no como biblioteca digital, hace que los jóvenes de hoy, quienes han perdido toda clase de valores morales y éticos, usufructúan ideas de otros apropiándoselas como de su autoría.
Hoy en día en nuestro país, pocas instituciones educativas cuentan con la tecnología necesaria para poder controlar, detectar y sancionar dichas practicas en los trabajos presentados por los alumnos. Producto de la curiosidad por el software mencionado en el texto de La Nación, caigo en el nombre comercial de una tecnología conocida y usada en muchos países desarrollados, pero que en nuestro país aun es de difícil implementación.
El software en cuestión es ‘Turn It In’ una plataforma de consulta web que permite a catedráticos contrastar los textos de sus alumnos entre si (para ver si hay copias entre alumnos) y entre una gran base de datos de páginas en internet. El software que permite además saber cual es el porcentaje de originalidad del texto, para ver si en el proceso de escritura del mismo se uso el copy/paste para agregarle algún que otro párrafo bajado del oráculo del mundo… Google.
Lo que mas me llamo la atención de la nota no fueron las reacciones de los profesores de las universidades entrevistadas (UBA, ITBA, UB, etc.) sino las vertidas por los alumnos. Ellos no piensan que el uso del ‘Ctrol+C Ctrol+V’ sea algo malo, sino que es una ayuda más para poder ‘zafar’ de tener que pensar o investigar más.
Esto también abre a mi entender el debate sobre la educación superior, los valores de los chicos de nuestra generación y por sobre todas las cosas los recursos con los que los alumnos universitarios cuentan. Si un alumno universitario argentino promedio tiene que trabajar al menos 4 horas diarias para poder pagar sus estudios, es obvio que no va a poder leerse los 4 tratados y los 25 apuntes que la cátedra exige a los alumnos, por poner un ejemplo. Esto no justifica de ninguna manera el plagio, pero pone en tela de juicio que capacidad de dedicarse por completo al estudio tienen nuestros alumnos.
Es cierto que esta no es una excusa y que miles de profesionales se recibieron estudiando y trabajando a la vez, pero es un tema que creo tiene que ponerse en discusión algún día. Otro tema a tener en en cuenta a la hora de una discusión, es el uso que nuestros jóvenes les dan hoy en día a las tic’s. La mayoría de los alumnos de las universidades entrevistadas en las notas nació con un teclado en la mano. Ya sea un Atari, NES, o un teclado de ‘enchufe grande’, los jóvenes de hoy se criaron apretando botones, lo que les da una facilidad casi de cuna ante el uso de las nuevas tecnologías. Es por eso que yo me pregunto: ¿de qué manera se los educa respecto al uso racional de estas? ¿Cuál es el el limite ético que hay en el uso de ellas? ¿Por qué todo el conocimiento en internet para ellos es patrimonio de la humanidad y puede ser usado? ¿Qué significa para esta generación esta frase del libre uso de la información y el conocimiento?
Preguntas que me quedan dando vuelta en la cabeza a las cuales a algunas les puedo dar una respuesta desde esta inmerso en esta generación ‘Nintendo’, pero que carece de toda fundamentalismo antropológica o científica.
Creo que antes de escandalizarse rápidamente o antes de salir a comprar licencias de Turn It In deberíamos considerar que estamos ante un problema moral y ético y que es completamente nuevo debido al tipo de soporte al cual nos referimos.
Pero bueno, es un tema que tiene muchas aristas para hablar, debatir y estudiar. Lo bueno de esta nota es que ayuda a poner el tema en debate y muestra una realidad de esta generación que muchas veces pasa desapercibida.
Texto original: aquí
Texto copipestiado:
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Preocupación en las aulas / Engaño o falta de conocimientos
Copiar y pegar, la nueva forma del plagio en la universidad
Los docentes aprenden a detectar textos sacados de la Web y presentados como propios
Silvina Premat
LA NACION
Cuando las respuestas de sus alumnos dan más información de la solicitada, revelan un nivel de conocimiento superior al esperado o están escritas en un lenguaje y estilo diferente al habitual del estudiante, el docente sospecha. ¿Estará frente a un texto copiado de Internet?
El apropiarse de ideas, afirmaciones o textos enteros -acción más conocida como copiar y pegar – es cada vez más habitual en el ámbito universitario. Lo que hasta hace pocos años era un temor considerado exagerado por algunos es ahora cosa de todos los días, alentada por la facilidad de acceso a los sitios de Internet y la multiplicación de portales que ofrecen textos académicos, monografías y tesis.
“El copy/paste está siempre. Los profesores no se cansan de decirnos que, si sacamos algo de Internet, pongamos bien las referencias, pero ellos qué saben. Las posibilidades en la Web son infinitas”, dijo con desparpajo Victoria, estudiante de 5° año de Medicina de la UBA y contó: “Hace poco, haciendo un trabajo en grupo para Historia de la Medicina, encontramos un párrafo perfecto para lo que queríamos decir. Por suerte una de las chicas se avivó y sugirió reescribirlo usando sinónimos y nadie se dio cuenta”.
En una recorrida de LA NACION por distintas facultades y en consultas telefónicas se constató que la preocupación por esta práctica está en los docentes y las autoridades.
“El concepto de plagio en la universidad está en contradicción con lo que ella es en cuanto transmisión y generación de conocimiento atravesado por valores como el respeto a la verdad”, dijo María José Fittipaldi, coordinadora de la Secretaría Académica del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Allí trabajan en la prevención del plagio desde el comienzo de las carreras y, cuando se dan casos, además de la sanción disciplinaria, se hace con un alumno un trabajo para ayudarlo a tomar conciencia de lo que hizo.
Por eso, hay programas, como en la Universidad Virtual de Quilmes, que dedican dos clases de una licenciatura en Administración, a explicar qué es el plagio y cómo evitarlo. Otras, como la Universidad de Belgrano, incluyen esos contenidos en materias como Trabajo Final. En la Universidad Católica Argentina (UCA), y en otras, el copy/paste es considerado una falta grave que puede ser sancionada no sólo con desaprobar la materia, sino también con suspensión y hasta expulsión.
“Nos preocupa que el alumno percibe la Red como un conocimiento global que pertenece a todos. Por eso ponemos mucho énfasis en este tema”, explicó Ana Kunz, titular de la materia Trabajo Final de la UB.
Gonzalo Alvarez, secretario académico de la Facultad de Derecho de la UBA, explicó que a veces “no se trata de plagio con intención dolosa, sino de extracción de fuentes de bajo nivel académico y de dudosa proveniencia”, que, de todas formas, debe ser sancionado por “hacer propio algo que no lo es”.
De su experiencia como docente recuerda un caso. En un trabajo de la materia Régimen Jurídico de la Educación -a mitad de la carrera de abogacía-, se repetía la expresión “en nuestra Constitución”, que sorprendió a Alvarez porque se refería a Uruguay. Pensó que el alumno era de ese país, pero lo descartó tras chequear el documento del estudiante. Buscó algunas frases en Google y encontró el texto íntegro. “Le hice rehacer el trabajo, pero no lo sancioné porque consideré más importante que aprenda que eso no se debe hacer.”
Un profesor de Filosofía de la Universidad de La Plata contó que el año pasado tuvo un 20% de calificaciones CP ( copy/paste ). Cuando percibía algo extraño en los textos, los “googleaba” y, al constatar que eran copias, les ponía esa nota. “A todos los que tenían un CP como nota les costó mucho aprobar el final”, afirmó el docente y agregó que este problema lo obligó a formular preguntas más precisas en los trabajos.
Los docentes también encuentran ayuda en la Web. Hay software que compara archivos de Word con toda la Red y estima el porcentaje de originalidad de los contenidos o confronta entre sí varios archivos -los trabajos prácticos de alumnos de un mismo curso- para detectar repeticiones.
Muchos estudiantes no ven nada malo en el copy/paste y hay otros que se sienten impunes. Como el caso que contó María C., estudiante de Sociología: “En Filosofía Política, un compañero entregó un trabajo copiado íntegramente de Internet. La profesora lo descubrió y, además de bocharlo, lo escrachó frente a todos. El caso es grave porque ese chico ya estaba graduado como abogado”.
Tags: Copy paste, debate, etica, plagio